Las vías del nervio vago

El ser humano es complejo… nos identificamos con un cuerpo que está destinado a morir y con una mente que está destinada a desaparecer.

Cabe la pregunta… ¿qué somos en esencia?

Esta pregunta puede llevarnos a senderos espirituales, que sin duda nos dan una perspectiva valiosa. 

Pero también nos lleva a intentar comprender nuestra vida humana, nuestras reacciones, acciones y emociones. 

Recientemente he conocido una teoría que creo que reúne las explicaciones que tanto he necesitado en mi vida sobre mi manera de SER en el mundo. 

Es la teoría polivagal. Nos habla de cómo se ha ido desarrollando nuestro sistema nervioso durante miles de millones de años… desde que fuimos un pez milenario, hasta hoy. 

Y es que para comprender al ser humano, necesitamos saber qué recursos moviliza nuestro cuerpo cuando estamos seguros y también cuando nos sentimos amenazados. 

Más allá de la espiritualidad, creo que en esencia, somos nuestro sistema nervioso. Incluyendo al cerebro (sistema nervioso central) pero especialmente al sistema que conecta el cuerpo con el cerebro (sistema nervioso autónomo). 

En nuestra cultura cerebro-centrista, tendemos a quedarnos demasiado apegados al cerebro, olvidándonos del resto del cuerpo. Cuando la realidad es que nuestros órganos influyen mucho en cómo nos sentimos y en quiénes somos.

Construcción del sistema nervioso

Para que te sea más fácil comprenderlo, has de saber que el sistema nervioso autónomo, se divide en…

Sistema Nervioso Simpático: Cuando estamos relajados y tranquilos, se encarga de mantener el equilibrio interno, especialmente nuestra respiración y el latido del corazón.  Lo encontramos en la parte media de la médula espinal. Cuando estamos estresados o sobre-cargados, cuando captamos alguna amenaza, se activa el estado de “lucha-huida”. Cuando estamos en este estado del sistema nervioso, nos sentimos: caóticos, con mucha energía, tratando de atacar o escapar, muy inquietos y enfadados. Sentimos que hay un peligro inminente a nuestro alrededor y nos volvemos hipervigilantes. Nos protegemos a través de la acción. 

Sistema Nervioso Parasimpático: Es donde encontraríamos el nervio vago. El nervio vago es el nervio número 10 de los pares de nervios craneales, se divide en…

  • Nervio vago ventral: Lo encontramos desde el diafragma hacia arriba. Se encarga de mantener el equilibrio del cuerpo (homeostasis), nos permite comunicarnos y conectarnos de manera segura con nuestro entorno. Este estado del sistema nervioso, es el que nos permite relajarnos. 
  • Nervio vago dorsal: Se sitúa por debajo del diafragma. Cuando nos sentimos seguros, se encarga de regular nuestro sistema digestivo. Cuando se activa ante una amenaza inminente, se encarga de desconectar el cuerpo de nuestra consciencia, de ahí que se produzca la disociación. Dejamos de estar conectados con nuestro entorno y entramos en un proceso de colapso, lo que nos lleva a dejar de tener energía. 

Evolución del sistema nervioso

La historia de la humanidad, es una historia de evolución. La evolución conlleva aprendizaje y superación. El ser humano se ha creado desde una bacteria, pasando por los peces y llegando a los mamíferos. 

Es una evolución muy inteligente. Un sistema antiguo de respuesta, se acumula, quedando como una segunda o tercera opción cuando los sistemas de respuesta más nuevos y eficaces, no funcionan de la manera esperada. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con nuestro sistema nervioso autónomo (el que conecta el cuerpo con el cerebro). 

El sistema nervioso, se ha desarrollado a lo largo de los milenios en tres etapas…

ETAPA 1 – Nervio Vago Dorsal: Surgió por primera vez hace unos 500 millones de años, en un pez prehistórico, llamado “Placodermo”, que carecía de espina. Este pez, cuando estaba en peligro, se quedaba quieto, “haciéndose el muerto” hasta que el peligro pasaba. Regula los comportamientos de inmovilización (desmayos, apagones y disociación). Es el sistema más antiguo. 

ETAPA 2 – Sistema Nervioso Simpático: Se desarrolla hace unos 400 millones de años, en un pez llamado “Acantodio”, que desarrolló espina. Así se introdujo el movimiento como manera de defensa y de huida. Cuando está sobre-activado este sistema, las personas experimentamos estrés, sentimos el cuerpo con mucha energía, podemos ser más impulsivos y estar a la defensiva. 

ETAPA 3 – Nervio Vago Ventral: Aparece hace unos 200 millones de años, en los mamíferos. Este sistema se  basa en la comunicación social y permite que las interacciones sociales regulen la fisiología y promuevan el crecimiento y restauración de la salud. Podemos comunicar nuestro estado a través de nuestra voz y su entonación, proyectándolo también en las expresiones faciales. Podemos incluso regular a otros a través de nuestra mirada y de nuestra voz, las vías silenciosas a través de las cuales el nervio vago ventral, se expresa. 

En la sofisticación de nuestra evolución, llegamos a la idea de que podemos regular a otros cuando nosotros mismos estamos navegando por la calma y serenidad del nervio vago ventral. 

La escalera de activación

Comprendiendo cómo se han ido conformando las vías del sistema nervioso simpático y del nervio vago, comprenderemos mejor nuestras respuestas cuando nos sentimos amenazados o seguros. 

Nuestro sabio cuerpo, comienza primero respondiendo con los sistemas más modernos (nervio vago ventral), pasando por los intermedios (sistema nervioso parasimpático) y utiliza como último recurso, los sistemas más antiguos (nervio vago dorsal). Esta manera eficiente de respuesta, trata de ahorrarnos energía. Por eso lo natural es responder desde la calma y no desde la revolución del estrés o la falta de energía de la disociación. 

Comparto contigo un esquema que he elaborado para comprender mejor las respuestas que da tu sistema nervioso.

Nuestro sistema nervioso, responde a través de estas tres vías dependiendo del grado de amenaza o seguridad que siente y de las posibilidades que analiza poseer si moviliza su energía para luchar o huir. 

Las preguntas importantes son… ¿cómo se programa la alarma interna? ¿de qué depende que nuestro sistema entre en colapso, luche o mantenga la calma?

EN parte, depende del grado de amenaza, pero en gran parte, depende de lo aprendido en nuestra infancia, depende de cómo tenían programados sus sistemas nerviosos nuestros padres. 

Si hemos aprendido que vivimos en un mundo amenazante, será más probable que respondamos con nuestro sistema nervioso simpático (lucha-huida) o que incluso respondamos con nuestro nervio vago dorsal (desconexión, disociación, desmayo). Podemos interpretar erróneamente señales de nuestro entorno, interpretándolas como más peligrosas de lo que son en realidad.

Si hemos aprendido que vivimos en un mundo seguro la mayor parte del tiempo y que somos capaces de regularnos y solucionar los problemas que surjan, será más probable que tengamos más activado nuestro nervio vago ventral. 

Debes saber que estos 3 sistemas están siempre activos, escuchando, aunque alguno de ellos suele tomar el control dependiendo de cómo captamos las amenazas. Lo importante no es quedarnos siempre en uno de estos sistemas, sino en saber navegar a través de ellos. 

Y la primera parada para aprender a navegar por estos 3 sistemas, es conocernos bien.

Te sugiero que cuando te sientas amenazado por algo, observes cuál de tus dos sistemas de alerta se han conectado (sistema nervioso simpático – mucha energía – o nervio vago dorsal – falta de energía -).

También te sugiero que observes qué ocurre cuando te sientes seguro, cómo se siente tu cuerpo cuando está a salvo, conectado y calmado. 

“Conocer cómo responde tu sistema nervioso, es la manera más íntima de conocerte”

 – Elena Alameda Jackson –

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