Hace unos años, explorando mi propio auto-conocimiento, descubrí un rasgo de personalidad que no te enseñan en la facultad de psicología, pero que me ha acompañado toda la vida: el rasgo de la alta sensibilidad.
Las Personas Altamente Sensibles (PAS), como se nos conoce a quienes poseemos este rasgo de personalidad, somos en torno a un 20% de la población mundial. Y para nosotros, la vida moderna es un poco más complicada que para el resto.
En 1991, Elaine Aaron, acuñó el término de alta sensibilidad o “Sensibilidad de procesamiento sensorial”, para referirse a un rasgo de la personalidad específico. Para comprender mejor este rasgo, podemos explorar los cuatro pilares que lo componen…
- Profundidad de procesamiento: Hacemos un procesamiento más profundo de la información que llega a través de los sentidos y de la información cognitiva. Somos muy reflexivos, lo que a veces nos lleva a la rumiación (nos quedamos atrapados en bucles de pensamientos). Nos gusta tener información porque nos ayuda a tomar mejores decisiones, aunque sin prisas.
- Sobre-estimulación: Nos sobre-estimulados fácilmente ante la estímulos intensos y eso lleva a que nos desbordemos, agotándonos. Recibimos entre 8 y 10 veces más de información del entorno que nos rodea, por eso nos encantan los lugares tranquilos y calmados y solemos evitar entornos con mucho ruido, luces o con mucha gente.
- Intensidad emocional: Tenemos una alta reactividad emocional, es decir, que ante cualquier situación, respondemos con emociones intensas. Somos muy empáticos con las emociones ajenas. Nos impacta mucho el sufrimiento ajeno, nos gusta escuchar y somos delicados al comunicarnos con otros (normal que haya escogido ser psicóloga). Nos cuesta decir “No” y en ocasiones podemos desarrollar dependencia emocional.
- Sensibilidad sensorial: Somos muy sensibles ante estímulos sutiles. Somos capaces de percibir pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos para otros. No es que tengamos súper sentidos, sino que procesamos con más detalle y profundidad la información que viene de los sentidos. Nos conectamos con lo sutil, por eso la espiritualidad es un buen lugar donde refugiarnos.
Si después de leer todo esto, sospechas que podrías ser PAS, te invito a salir de dudas haciendo el test de las personas altamente sensibles a través de este enlace
En mi consulta de terapia, veo una gran cantidad de pacientes que son PAS, por eso decidí formarme para ser profesional certificada en alta sensibilidad.
El cerebro PAS
El cerebro de las PAS funciona de manera diferente al de otras personas no PAS. Algunas de sus características son…
Cerebro sobre-estimulado y sobre-excitado: Las PAS nos sobre-estimulamos más que otras personas y esto no solo tiene que ver con la activación física o sensorial. También tenemos una mayor excitación cerebral cortical (la corteza cerebral está implicada en más procesos), por lo que nuestro desempeño y rendimiento en tareas, disminuye cuando hay demasiada información o falta de tiempo. Las PAS nos sobre-excitamos antes que otras personas, de ahí que tengamos dificultades en situaciones de mucha tensión o estimulación (como las competiciones o hablar en público).
Activación cerebral: En estudios neurológicos, Bianca Acevedo ha demostrado que las PAS, activamos más las zonas cerebrales asociadas a la conciencia, la empatía y el procesamiento del yo y el otro.
Red neuronal por defecto: Es la red neuronal de la divagación mental (y de la rumiación cuando nos preocupa algo). La divagación es una manera de descargar los pensamientos y puede producir una mente en constante trabajo, llegando a trabajar más que cuando estamos 100% centrados y atentos. Las PAS tenemos una mayor actividad en esta red neuronal. Nuestro cerebro PAS, tiene que hacer un esfuerzo constante por no responder de manera emocional y enfocarnos en el rendimiento cognitivo. La meditación ayuda a regular el encendido y apagado de esta red neuronal.
Atención: Al procesar tanta información y de manera tan profunda, nuestro cerebro tiende a tener demasiados estímulos que tener en cuenta, lo que lleva a que podamos tener una atención errante que salta de un foco a otro de atención. En muchas ocasiones, las PAS son erróneamente diagnosticadas de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Las dificultades de atención de las PAS, se producen cuando estamos sobre-excitadas o sobre-estimuladas. Nuestro cerebro tiende de manera natural, a procesar de manera profunda y simultáneamente la información percibida.
Pensamiento Divergente: Las PAS solemos tener este tipo de pensamiento que consiste en que un pensamiento nos conduce a otro y de éste nace otro, como si fueran las ramas de un árbol. Es un tipo de pensamiento muy creativo, donde conectamos ideas que (aparentemente) parecen lejanas. Por eso las PAS, solemos aportar una perspectiva diferente y podemos tomar decisiones más creativas. De hecho, a mí me encanta pensar de esta manera, es en sí mismo, muy motivador.
Los neurotransmisores PAS
El cerebro humano envía información de una neurona a otra, por dos medios: eléctricamente y químicamente. Los neurotransmisores, son sustancias químicas que permiten que la información pase de una neurona a la siguiente.
En el cerebro PAS, hay dos neurotransmisores clave…
- Serotonina: Este neurotransmisor, tiene efectos en el temperamento, el procesamiento de la memoria, en el sueño y en la cognición, además de equilibrar nuestro estado de ánimo y aportar calma y serenidad. Las neuronas de las PAS, al procesar la información en mayor cantidad y profundidad, se activan más y eso hace que nos sobre-saturemos más. Las PAS solemos tener mayores cantidades de este neurotransmisor, lo que nos hace más sensibles al ambiente y también nos hace más pacientes.
- Dopamina: Se relaciona con la gratificación, la motivación, la recompensa, el placer, la euforia, la función motora fina y la preservación. En torno al 70% de las PAS (más introvertidas), solemos tener más receptores de dopamina en el cerebro, por lo que no necesitamos mucha estimulación para sentirnos satisfechos y podemos aplazar las recompensas, manteniendo una visión a largo plazo. La gratificación postergada, a la larga, tiene mejores resultados para regular aspectos rutinarios de nuestra vida.
Regulando el cerebro PAS
La sobre-estimulación que experimentamos las PAS, requiere que hagamos prácticas diarias para regular nuestra actividad cerebral. Algunas de las cosas que yo hago, son…
- Darme tiempo y aislarme: Los entornos con mucha estimulación sensorial y emocional, me dejan exhausta. Me puedo agotar muy rápidamente y eso puede limitar mucho mi vida si no sé captar las primeras señales que mandan mi cerebro y cuerpo, para retirarme de un entorno excesivamente caótico. He aprendido a tomarme descansos cuando me agoto (salir al balcón, ir al baño o a la cocina en las reuniones familiares), pero también soy más selectiva con los lugares a los que acudo porque para mí es esencial, no agotarme totalmente.
- Acudir a la naturaleza: Para mí, la naturaleza es mi cobijo. Siento cómo se reduce mi estrés y ansiedad. El ritmo lento del mundo natural, me calma, me llena de serenidad y puedo sentir cómo mi cerebro segrega más serotonina. Me encanta zambullirme en la naturaleza para tener una experiencia inmersiva total.
- Dejar vagar mi mente: Mi mente piensa demasiado pero de vez en cuando, me gusta escuchar música relajante, dejar mi mirada perdida mientras mi cerebro salta de un tema a otro. Esta divagación es muy saludable, me descarga de pensamientos acumulados y me relaja profundamente. Puedo empezar pensando en un tema y acabar en otro totalmente diferente, lo que me da ideas para escribir y para trabajar en terapia.
Cada PAS es diferente, pero nuestros cerebros funcionan de manera semejante. Te invito a zambullirte en tu rasgo PAS (o en el de tus seres queridos), para entender mejor cómo vemos (o ven) el mundo.
“Uno de mis aspectos favoritos de la alta sensibilidad, es encontrar asombro en las cosas más pequeñas”
– Sanober Khan –


