Nuestro sistema nervioso se ha desarrollado a lo largo de miles de millones de años. Comenzando desde un pez sin espinas hasta alcanzar la complejidad del cuerpo humano.
Me gusta imaginarme el sistema nervioso autónomo, el que conecta cuerpo y cerebro, como un centinela que analiza señales de seguridad o peligro a mi alrededor. Este vigía interior, trata de protegerme y de facilitarme la vida, aunque a veces malinterpreta las señales que me rodean y se altera en exceso.
Creo que la sensación de prosperidad, abundancia y bienestar, primero nace en mi sistema nervioso, en mi cuerpo y más adelante llega a la mente, donde me hago consciente de esa abundancia y prosperidad.
Para mí, la prosperidad tiene que ver con experimentar bienestar, vivir una vida en la que puedo confiar en mí y en mis capacidades, una vida en la que sentirme plena, independientemente de lo que ocurra fuera de mí.
La palabra prosperidad proviene del latín “prosperitas”, que significa esperar un buen resultado o un buen futuro. Por eso la prosperidad tiene tanto que ver con la esperanza. La prosperidad no tiene por qué ir junto a una abundancia económica, aunque puede ayudarnos. La prosperidad es una actitud vital que todos podemos desarrollar desde el cuerpo y la mente.
El sistema nervioso regulado
Nuestro sistema nervioso tiene dos sistemas de protección que activan nuestro “modo supervivencia” (el sistema nervioso simpático y el nervio vago en su rama dorsal).
Por fortuna, también poseemos un sistema más moderno de regulación, la rama ventral del nervio vago.
El estado ventral de nuestro sistema nervioso, se empieza a programar desde el momento en que nacemos. La presencia de otras personas nos ayudan a entender lo que es regularse con otra persona. La voz de los padres, los movimientos, la sensación de seguridad, la alimentación y protección, van construyendo un estado de seguridad y co-regulación.
Porque antes de aprender a regularnos emocionalmente, necesitamos que otro ser humano nos co-regule. Y a lo largo de nuestra vida, nuestro sistema nervioso necesitará de otras personas para regularse.
Cuando nuestro sistema nervioso se encuentra en el estado ventral, lo sentimos como…
- Tranquilos, relajados y felices.
- Conectados al entorno, a otros, a nosotros mismos y a la espiritualidad.
- Seguridad que nos permite afrontar retos.
- Salud, bienestar, crecimiento.
- Equilibrio entre energía, descanso y relajación.
- Experimentamos el presente y hay menos distracciones mentales.
- El mundo y la vida están llenas de posibilidades.
Si bien este estado del sistema nervioso es algo que surge de manera natural, podemos hacer algunas cosas para activarlo. Al final del artículo te diré cómo.
La mente próspera
La mente sigue al estado del sistema nervioso. El cerebro, en base a la información que recibe del nervio vago, crea una historia u otra de lo que estamos viviendo. Si estamos en “modo supervivencia”, nuestra mente será negativa y dramática, se llenará de ansiedad para protegernos.
Pero si nos encontramos en un “modo prosperidad”, su funcionamiento cambia. Una mente próspera se siente…
- Enfocada, la atención se sostiene un tiempo prolongado en alguna actividad.
- Esperanzada, más allá del resultado final, es una mente que espera lo mejor.
- Vive en el presente, porque todo está bien, no necesitamos protegernos.
- Pensamiento reflexivo, del que decidimos salir cuando queremos.
- Toma perspectiva, tenemos un enfoque más amplio para entender las cosas.
- Duerme bien, puede relajarse en la noche porque vive desde la seguridad.
- Tiene energía, descansa, se relaja, emociones y pensamientos regulados.
- Próspera, no teme al futuro, espera lo mejor y vive en el bienestar.
- Curiosa, le encanta aprender y quiere saber más de sí misma y del mundo.
- Flexible y resiliente, admite otras maneras de ver la vida y se adapta mejor.
- Empática y compasiva, es capaz de conectar con los demás a nivel emocional y de ayudar.
Buscando destellos de regulación
Tu sistema nervioso autónomo y el nervio vago, se ha programado poco a poco desde que naciste, pero de manera natural, puedes acceder al estado vagal ventral, donde hay prosperidad, bienestar y esperanza.
Desde la teoría polivagal, Deb Dana nos regala algunas formas cotidianas de conectar y sentir el estado vagal ventral…
- Destellos cotidianos: Son señales de seguridad ventrales que nos traen momentos o micro-momentos de serenidad y bienestar. Algunos de mis destellos cotidianos de los que me hago consciente cada día son… el agua caliente de la ducha, mirar el cielo azul, sentir el sol en mi piel, darme cinco minutos para observar mi respiración, meterme en la cama y estirar mi cuerpo. Te invito a buscar estos destellos de regulación en tu día a día.
- Saborear “momentos vagales”: Consiste en recordar o visualizar un momento en que sentiste un profundo equilibrio y bienestar interior. Uno de los momentos que suelo “saborear” para dar más energía a mi sistema nervioso desde la rama vagal, es recordar y visualizar un día que estuve paseando descalza por una playa de Asturias. Recuerdo no solo las sensaciones de bienestar, también recuerdo el sonido del mar, el aire alrededor de mi cuerpo, el calor del sol en mi piel, la sensación de libertad y profundo equilibrio. Busca un recuerdo de un momento de este tipo que hayas experimentado y visualízalo.
- Anclas ventrales: Nos ayudan a volver a un sentimiento de seguridad y equilibrio. Tus anclas ventrales son… Quién (una persona que te da paz y seguridad), Qué (una actividad que te aporta seguridad y calma), Dónde (un lugar fuera o dentro de casa donde te sientes conectado y seguro), Cuándo (un momento del día donde te sientes conectado a ti y relajado). Te invito a hacer un listado con tus anclas ventrales y acudir a ellas cuando te sientas abrumado o angustiado.
- La naturaleza: La ciencia ya ha demostrado que exponernos a entornos naturales tiene efectos beneficiosos para nuestra salud física y mental. Observar la naturaleza, hacer una caminata consciente, escuchar el canto de los pájaros, bañarnos en el mar. Estos efectos positivos también son muy restauradores y activan el nervio vago ventral cuando miramos una fotografía o vídeo de un entorno natural. Te invito a conectar con la naturaleza, es tu verdadero hogar.
- Co-regulación con personas de confianza: El sistema nervioso de otro ser humano o de una mascota, también nos ayuda a regular nuestro sistema nervioso. Todos los mamíferos poseemos un nervio vago en su rama ventral que nos regula y co-regula. Busca ese soporte emocional en personas de confianza que te apoyan y te ofrecen un espacio para hablar, reír y calmarte. Acude a tu mascota para regularte y conectarte a la vida.
Podemos vivir cada día desde la prosperidad, puedes hacer muchas cosas para sentir ese destello de regulación que cambiará tu día. Espero que este artículo te ayude y acompañe por tus estados de bienestar.
* Contenido creado por un ser humano en su totalidad. No ha sido consultada ninguna Inteligencia Artificial (No IA).
“La vida funciona con la ley del equilibrio. Si das, recibes, creando un equilibrio con la vida. Sirve a la vida antes de esperar que la vida te sirva a ti”
– Roshan Sharma –

