Desde que somos bebés, crecemos y nos desarrollamos a través de los vínculos emocionales.
Un vínculo emocional es una conexión emocional profunda y significativa que nos une a otra persona. Podemos tener vínculos sanos (los que nos ayudan a crecer y desarrollar nuestra personalidad) o podemos tener vínculos insanos (aquellos que nos impiden ser quienes somos).
Un vínculo sano, nos hace libres, nos permite crecer en libertad y aunque nos alejemos físicamente de la persona o personas con las que tenemos esos vínculos emocionales, siempre serán nuestro “lugar seguro en el mundo”. Los elementos de un vínculo emocional sano son…
- Afecto: Es la emoción pura, es esa sensación de tener cariño a alguien, de quererle. El afecto es lo que nos conecta a quienes queremos, nos permite sentir la necesidad de estar cerca de aquel a quien amamos.
- Confianza: Es nuestra capacidad de reposar emocionalmente en otro, sabiendo que esa otra persona acogerá nuestras palabras, actos o emociones y no las usará en nuestra contra. La confianza nos hace sentir seguros y cuando sentimos seguridad, podemos ser quienes realmente somos, sin temor a ser juzgados o rechazados.
- Vulnerabilidad: Todo vínculo emocional requiere de nosotros conectar y expresar nuestra vulnerabilidad. Como seres humanos, somos vulnerables emocionalmente y frágiles físicamente. Una relación profunda solo se construye en torno a nuestra capacidad para mostrarnos vulnerables frente al otro. Mostrarnos vulnerables es mostrar todas nuestras facetas, con sus luces y sombras. La mayor intimidad que podemos tener con otra persona, es mostrarnos vulnerables y saber que el otro cuidará y valorará ese tesoro que hemos puesto en sus manos.
- Reciprocidad: Un vínculo sano es aquel en el que ambas partes tienen la misma importancia, no se producen desequilibrios de poder. La reciprocidad nos habla de un vínculo vivo donde ambas partes dan y reciben atención, presencia, amor, cariño y sostén emocional.
- Comunicación: Un vínculo sano solo se puede construir en torno a una comunicación sincera y abierta. La comunicación es lo que nos conecta con los demás, es la manera de mostrar nuestro afecto, confianza, vulnerabilidad y reciprocidad.
Los humanos tenemos muchos vínculos emocionales a lo largo de nuestra vida pero no todos son vínculos sanos. Porque para crear un vínculo saludable, antes debemos sanarnos a nosotros mismos.
Vínculo = Seguridad
Desde los albores de la humanidad, los vínculos nos han hecho sobrevivir. Por eso hace miles de años, vivíamos en comunidades donde el apoyo mutuo nos permitía hacer frente a los retos de una vida efímera.
Hoy en día, en pleno siglo XXI, nuestro cerebro sigue siendo el mismo que fue hace miles de años, es el mimo cerebro que vivía en las cavernas y que se refugiaba en la comunidad y los vínculos emocionales para sobrevivir.
Cuando hablamos de vínculo emocional, hablamos de sentirnos seguros. Y la seguridad no es solo un sentimiento, es también un estado de nuestro sistema nervioso que nos informa de la ausencia de amenazas inminentes para nuestra supervivencia, ya sean amenazas físicas o emocionales.
La seguridad emocional la podemos sentir como… ausencia de miedo, sensación de bienestar, paz y serenidad cuando estamos con alguna persona. Puedes llegar a sentir que ese otro confiable, te sostiene en tu alegría y en tu dolor. Es encontrar al fin un lugar donde ser uno mismo sin temor a ser juzgado… es una sensación profundamente liberadora.
Y esto se traduce en cambios físicos importantes… la respiración se hace más profunda y lenta, el corazón late más pausado, nuestros músculos se relajan, nos sentimos conectados emocionalmente al otro porque nos inunda la oxitocina.
Seguridad = Conexión
La teoria polivagal estudia cómo nos afectan los diferentes estados de nuestro sistema nervioso. Y la seguridad promueve comportamientos espontáneos de conexión social, la salud, el crecimiento y la restauración.
Nos hemos conectado socialmente para poder sobrevivir y prosperar, porque el ser humano siempre ha anhelado vivir de manera plena.
Siguiendo el mapa de nuestro sistema nervioso, cuando sentimos seguridad, estamos abriendo la puerta a la conexión emocional y social. Y lo curioso es que cuando nos sentimos seguros, cambia la manera en que nuestros músculos de la cara, ojos y boca se mueven, también modifica nuestro tono de voz para que sea confiable para la otra persona e incluso regula la manera en que late nuestro corazón.
Por eso cuando sentimos conexión instantánea con otra persona, es nuestro sistema nervioso dando la bienvenida a otro sistema nervioso que se presta a la apertura, seguridad y conexión.
Conexión = Emoción
Solo cuando nos sentimos seguros y conectamos con los demás, nos permitimos compartir las emociones que sentimos. Y es así para protegernos, porque hay sentimientos que no expresamos a cualquiera, hay emociones que susurramos en el silencio sagrado de la conexión con otro ser humano que nos da espacio, que nos indica con su presencia que somos importantes para él o para ella.
La atención y presencia son las grandes mensajeras del amor.
Estamos programados para estar conectados a otros, nuestro sistema nervioso anhela conectarse a otro sistema nervioso, es un imperativo biológico sin el cual no sobreviviríamos.
La conexión emocional con otro ser humano, con otro sistema nervioso que late, que respira y siente, nos regula. Cuando nos sentimos desbordados o desequilibrados emocionalmente, conectar con esa persona con quien tenemos un vínculo de confianza y seguridad, nos co-regula.
Y digo que nos co-regula porque todo es recíproco… el otro me regula a mí y yo regulo al otro. Esta es la belleza de las interacciones humanas… que todos salimos ganando.
* Contenido creado por un ser humano en su totalidad. No ha sido consultada ninguna Inteligencia Artificial (No IA).
“El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado”
– William James –

