El invierno es una estación curiosa… llena de silencio, nos invita a parar, a tomarnos la vida con más calma, a ir hacia dentro… ya sea a nuestro interior o a refugiarnos en nuestro hogar, cerca del calor, que es vida.
Tras la explosión del verano y la quietud del otoño, llega el tímido invierno de manera silenciosa, de puntillas. Un tiempo donde los árboles nos muestran sus esqueletos y donde las hojas yacen a sus pies. Unos meses de ceremonial hibernación, donde debemos conservar la energía y reponerla.
El invierno es un alivio para mi sistema nervioso, que está sobre-activado de manera natural. La luz es más suave, el sol más amable, la naturaleza más silenciosa porque reposa en la solitud de la hibernación.
Sin duda alguna, el invierno es una de mis estaciones favoritas porque me conecta con todo lo que me gusta de la vida, porque no es necesario hacer mucho ruido para disfrutar, para vivir plenamente.
Si me lees desde hace un tiempo, ya sabrás que soy una Persona Altamente Sensible (PAS) y eso hace que viva cada estación de una manera diferente y única. Este año compartiré contigo cómo vivo yo cada una de las cuatro las estaciones del año. Tal vez eso te ayude a conectar más contigo… o eso espero.
Las lecciones del invierno
Creo que cada estación trae consigo algunas lecciones sobre la vida y si escuchamos atentamente, podemos comprender mejor quiénes somos y las leyes universales que nos rigen. Algunas lecciones que el invierno me ha mostrado y que me ayudan mucho al ser PAS, son…
- Reducir el ritmo y descansar: El frío, la lluvia, la nieve, la niebla o el menor número de horas de luz natural, nos invitan a cambiar nuestros horarios, a pasar más tiempo en casa o bajo techo. El invierno nos invita a tomarnos las cosas con calma, a descansar más, a disfrutar del calor del hogar. Y en un mundo sobre-estimulado, reducir el ritmo es un bálsamo para mí.
- Replegarnos hacia dentro: El invierno es para mí, una gran excusa para quedarme en casa y hacer actividades que me ayudan a ir más dentro de mí… leer, meditar, escribir mis reflexiones. En invierno, surge en mí la necesidad de hacer repaso de lo vivido, de sacar los aprendizajes y lecciones que la vida me ha mostrado. En invierno, aprendo de mi propia experiencia vital y eso es algo que nos encanta a las PAS.
- Disfrutar de la soledad…: La soledad es para mí, algo esencial. Pasar tiempo a solas es lo que me ayuda a recargar mis baterías internas, me ayuda a recuperarme del desgaste diario o semanal. Disfruto enormemente de mi propia compañía y cuando no tengo tiempo para estar a solas, me desequilibro rápido.
- … Y de la solitud: Hace un año, leyendo un libro de Borja Vilaseca, me topé con el término “solitud”. Me pareció algo interesante y descubrí que hace referencia a momentos donde no estamos rodeados de nadie y solo tenemos nuestra compañía. Es un momento de disfrute profundo con nosotros mismos, es un momento de autoconocimiento, de conexión, de descanso y reflexión. Un paso esencial de nuestra madurez emocional, es pasar tiempo a solas y sentirnos a gusto, sentir que es un regalo y no algo que nos conecta con el terror ancestral del vacío absoluto. Como PAS, tengo muchos momentos de solitud y me encanta estar en contacto con mi propio ser, esa parte más profunda de mí que no siempre es mostrada al mundo.
- Dejar que las cosas se gesten: Creo que el invierno nos muestra el gran secreto de la vida… debemos descansar, debemos dejar que el tiempo pase para que se gesten las cosas importantes. Antes de nacer, nos desarrollamos en el útero materno y el resto de nuestra vida, tenemos miles de nacimientos. El invierno nos ayuda a comprender que es necesario ser paciente, que la espera no es siempre una pérdida de tiempo, que las cosas grandes de la vida, requieren ser gestadas en el silencio. El invierno guarda en su silencio el misterio de la vida.
- El aislamiento que nos hace crecer: Siempre he pensado que todo proceso de auto-conocimiento ha de hacerse desde el aislamiento. El exceso de ruido, de movimiento, de palabras, nos hace desconectarnos de nuestro mundo interior para conectarnos al mundo exterior. Y únicamente a solas, podemos conectar con nuestro cuerpo y mente, con nuestro niño interior, con el dolor que cargamos y la felicidad que está en nuestro interior. Somos como las semillas de las plantas… crecemos de dentro hacia fuera. Y esa semilla crece en la oscuridad y protección de la tierra.
- La vida son ciclos: La naturaleza nos recuerda esto estación tras estación. Sorprendentemente, a pesar de que los ciclos nos hablan de cambios, comprender esto me ha ayudado a vivir mejor y más plenamente. Ser consciente de que todo son ciclos, que todo viene y va, me tranquiliza cuando lo estoy pasando mal, porque me recuerda que ese malestar no será eterno. Y cuando estoy disfrutando de algo, saber que eso también pasará, me ayuda a ser más consciente de esa experiencia, a nutrirme de lo vivido para recordarlo más adelante. He aprendido que los cambios son buenos y que muchos de los problemas surgen cuando nos resistimos al cambio natural de las cosas, las relaciones, los trabajos o nuestro propio ser.
Consejos para disfrutar del invierno
Yo disfruto enormemente el invierno y conozco a muchas PAS que les ocurre lo mismo. Seas o no PAS, hay algunas cosas que puedes hacer para disfrutar este tiempo especial de tu vida…
- Acurrúcate bajo las mantas: La sensación de estar tapada por una manta en la cama o en el sillón, es una de las sensaciones más placenteras que hay para mí. La ciencia está demostrando que acurrucarnos bajo una manta o edredón que pese, ayuda a segregar más serotonina, estabilizando el estado de ánimo. Además, el peso de las mantas, está comprobado que calma a las personas que tenemos alta sensibilidad o una sensibilidad sensorial elevada.
- Disfruta de una bebida caliente: El frío del invierno nos invita a calentarnos desde dentro. Una taza de café o té, una sopa caliente, un chocolate en una taza bonita, siempre me alegran el día. La bebida es la excusa, lo que de verdad me gusta es dedicarme ese tiempo para saborear, para sentir el calor en mi manos, para observar el humo que sale de la taza o plato. Pequeñas cosas que me reconfortan profundamente.
- Cocinar alimentos de temporada: Cocinar es, en sí misma, una actividad consciente y muy placentera para mí. Me ayuda a enfocarme, a centrarme en el movimiento de mis manos, en la postura de mi cuerpo, al tiempo que estimulo mi olfato y disfruto de los sonidos propios de la cocina. Cocinar es, para mí, una inmersión sensorial. Si además aprovecho para cocinar y comer alimentos propios de esta temporada como calabaza, nueces, castañas o mandarinas, me conecto más profundamente a la tierra.
- Dedícate un tiempo semanal para reflexionar y contemplar: En el refugio invernal que siempre busco, conecto con esa solitud fértil en auto-conocimiento. Me encanta recorrer de nuevo mi camino vital, especialmente el del último año, me gusta perder mi mirada en la pared o ventana que hay frente a mí y reflexionar cómo he cambiado internamente, cómo he madurado, adoro contemplar el paisaje invernal y sentirme segura en mi interior.
- Luces suaves y cálidas: La mayor oscuridad del invierno, me invita a encender más luces en mi casa, la Navidad es otra excusa para encender luces que cambian de color o luces amarillentas que me conectan con el calor del hogar. Encender unas velas es otra experiencia sensorial maravillosa del invierno, ahondando en el olor de la cerilla al encenderse y apagarse, al observar el suave movimiento de la llama de la vela, contemplando un mundo iluminado a medias.
- Acude a la naturaleza: Debo confesarte que me encantan los paisajes invernales. No son tan explosivos como los del otoño o tan llenos de vida como los de la primavera, pero hay algo en esa quietud invernal, que me calma profundamente. Escuchar cómo cae la lluvia, sentir los copos de nieve que se posan suavemente a mi alrededor, permitir que la niebla penetre en mi piel y me transforme. La naturaleza en invierno, es más pausada y silenciosa y eso es una bendición para quienes nos sobre-estimulamos fácilmente.
El invierno trae consigo buenas razones para que nos retiremos a nuestro interior y para transformar la angustia de la soledad en la fructífera solitud.
* Contenido creado por un ser humano en su totalidad. No ha sido consultada ninguna Inteligencia Artificial (No IA).
“Adopta el ritmo de la naturaleza: su secreto es la paciencia”
– Ralph Waldo Emerson –

